La escasez de memoria ha dejado de ser un problema técnico para las empresas, sobre todo las Big Tech, para convertirse en una crisis interna. Según se informa desde Corea del Sur, Microsoft y Google han llevado la presión hasta el extremo sobre sus propios equipos de compras y para sus ejecutivos, con un mensaje que ya no admite interpretaciones: asegurar HBM y DRAM de Samsung y SK Hynix es una obligación estratégica, o si no, tendrán su despido.
Corea del Sur se ha transformado en el centro de esta batalla silenciosa que decide quién puede escalar en Inteligencia Artificial y quién queda fuera del juego. En este nuevo escenario, crisis absoluta, la pregunta clave ya no es cuánto cuesta la memoria de turno, ni quién ofrece mejores condiciones, sino qué compañías han entendido a tiempo que la cadena de suministro es hoy tan crítica como la arquitectura de sus aceleradores y GPU. De no hacerlo, habrá consecuencias muy duras.
Microsoft y Google tensan la cuerda con sus ejecutivos: o cierran contratos de HBM o tendrán su despido
La presión sobre los ejecutivos de compras no es retórica, qué más quisieran ahora mismo en la situación que viven. Fuentes del sector describen cómo responsables de aprovisionamiento de Microsoft, Google y otras grandes tecnológicas permanecen prácticamente desplazados de forma permanente en Corea del Sur para cerrar contratos de suministro a largo plazo.
El objetivo es claro: asegurar volumen de HBM, DRAM y memoria asociada a centros de datos en un mercado donde la producción ya está comprometida hasta bien entrado el próximo año. No se negocian precios, se negocia supervivencia industrial, solo importa tener volumen de cualquiera de los tipos de memoria que necesitan sus empresas.
Si en la época de 1850 EE.UU. tuvo su fiebre del oro, en 2025 estamos inmersos, todo el planeta, en la fiebre de la memoria, de eso no cabe ni la más mínima duda puesto que estamos sufriendo en tiempo real las consecuencias.
La memoria es algo que ya «no existe» fuera de los contratos ya firmados
El mercado spot prácticamente ha desaparecido y cualquier intento de asegurar volumen adicional se encuentra con una negativa inmediata. La memoria, simplemente, no existe fuera de los acuerdos ya firmados. Esto ha cambiado por completo la lógica interna de las grandes tecnológicas, donde fallar en compras equivale ahora a poner en riesgo la hoja de ruta completa de IA.
En el caso de Google, el impacto ha sido directo. El crecimiento de la demanda de sus aceleradores TPU superó las previsiones y dejó al descubierto una dependencia crítica del suministro de memoria. Según se dice, aproximadamente el 60% de la HBM utilizada en sus TPU procede de Samsung, y los intentos de asegurar volumen adicional con otros fabricantes fueron imposibles. La respuesta interna fue fulminante, con despidos en los equipos responsables por no haber cerrado acuerdos a largo plazo con suficiente antelación y haber expuesto a la compañía a un riesgo de cadena de suministro inaceptable.
Microsoft opera bajo la misma presión, aunque con menor visibilidad pública. Las negociaciones tensas con los fabricantes coreanos y la exigencia interna de cerrar volumen reflejan una realidad idéntica: no asegurar memoria equivale a fallar en una función crítica del negocio de IA. El mensaje interno es inequívoco y ha transformado la cultura de compras, elevándola al mismo nivel estratégico que el desarrollo de hardware o software, que ya es decir. El hecho de que Google y Microsoft estén empujando a sus directivos a cerrar contratos de HBM, DRAM general y NAND Flash o a terminar en un despido es síntoma de esto.
Y por tanto, el resultado es un mercado donde el precio ha dejado de ser el factor determinante. Las grandes tecnológicas están dispuestas a aceptar casi cualquier condición con tal de garantizar suministro, y esto es realmente peligroso en el contexto actual por motivos obvios.
Fuente: elchapuznasinformatico.com